viernes, 3 de agosto de 2012

Amigos del corazon- Por Lic. Ana Norma Delgado- Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)


Amigo,dame un abrazo te pidoque no está todo perdidose viene un mundo mejor.......Y si tienes un problemasi algo te llena de penasiempre estarán tus amigosamigos del corazón.Patito feo

Lo que determina la  elección de los amigos es algo del orden de lo inefable, de lo enigmático. Pero seguramente el proceso de identificación está presente. Nos conocemos a través de los otros, con quienes nos identificamos. El amigo es un semejante en quien vemos reflejada nuestra forma de ver el mundo. Si bien en  la elección de un amigo la identificación es esencial, las exigencias de respeto y tolerancia a las diferencias que nos constituyen a cada uno como seres únicos, es imprescindible.
La afinidad con el otro, a veces clara y consciente, y otras, más oculta, tienen su origen  en los vínculos familiares más primarios. El amigo asume frecuentemente el lugar atribuido, real o fantaseadamente, a la imagen fraterna. Los intensos sentimientos que despiertan los amigos, derivarían, transformados , de los que se mantuvieron con los hermanos, con toda la carga de ambivalencia que tienen.Los amigos son muy  importantes en la vida aunque la relación va cambiando en las distintas etapas,estan los amigos del colegio, los del club, los de la Universidad, los del trabajo...  Los incondicionales, los caraculicos, los inestables, los divertidos, los que están siempre....y los virtuales....La importancia que en la vida tiene la amistad surge de las mismas condiciones que determinan su existencia. Es la más libre de las relaciones. Nace y se sostiene desde la libertad de elegir y ser elegido; sin presiones externas. De la libertad de estar y permanecer, sin que una legalidad explícita la regule. Nadie tiene el deber o la  obligación de tener amigos o ser amigo nuestro. Pero sí tiene una ética que le es propia. Sin ella la amistad no es posible. Se basa en el afecto, en el respeto mutuo, en el compromiso compartido, en la confianza, en la benevolencia, como afirmaba Aristóteles.Freud decía que un egoísmo bien entendido es necesario para vivir, pero tenemos que amar para no caer enfermos. El amor que el cultivo de la amistad  promueve, actúa  como un bálsamo que alivia nuestras heridas cotidianas. Con su tierna y cálida presencia, el amigo  nos rescata del resistente ensimismamiento. Con él  se comparte la intimidad . Con él esperamos compartir las  penas y festejar los logros.   Podremos hacer oír nuestras opiniones  y escuchar alguna crítica del amigo porque confiamos en que están  sustentadas en el afecto.Las relaciones van cambiando con los años y van tomando las característica propias de las etapas que  atraviesan. Quizá sea en la adolescencia donde los  vínculos amistosos adquieren un matiz  más pasional. De amores exaltados y ofensas rápidas, los adolescentes encuentran en los amigos el sostén necesario para independizarse de los lazos familiares.  En la juventud y la adultez,  etapas de mayor producción y obligaciones de la vida, esperamos  compartir  inquietudes e intereses. Necesitamos  consejos de   los  amigos   para disminuir equivocaciones.  La compañía y la asistencia de los amigos , seguramente hacen más tolerable las limitaciones propias de  la vejez.  En cada lugar que desarrollamos nuestras actividades podemos hacer amigos,en el club, en el trabajo, en la universidad, etc.; pero a veces tendemos a confundir la amistad con otros  vínculos, como el compañerismo, la camaradería o simplemente conocidos.  No sería muy beneficioso hacer sacrificios para ganar afectos, ni esperar siempre una correspondencia puntual de  los favores. El esfuerzo y deber pertenecen al vínculo laboral. La amistad tiene un fin en sí misma, no es un medio para otros logros. Como la amistad es la relación más libre, sólo se sostiene desde el deseo y el compromiso personal. Cuando el deseo decae, o el compromiso desfallece, la amistad tiende a desaparecer. La meta de la amistad es el cultivo de la amistad.
  Sufrimos  cuando nos enemistamos con un amigo de años,como ante la pérdida de cualquier vínculo afectivo. Aunque va a depender de los motivos que produjeron el distanciamiento. No es lo mismo una traición, que la distancia que se da porque los ideales, intereses o valores compartidos han cambiado, como  muchas veces sucede con los amigos de la infancia. A ellos nos une la nostalgia y el cariño de un tiempo compartido.
  

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