viernes, 3 de agosto de 2012

Desterrando mitos: Acerca de la Hipnosis Clínica Ericksoniana, beneficios terapéuticos y bases neuroanatómicas


Cuando se habla de hipnosis, en general las personas la piensan como un misterio, con miedos, dudas, con el temor de perder el control de sí, debido a la propaganda hollywoodense que de ella se ha hecho en películas y espectáculos sensacionalistas en el siglo pasado.   La hipnosis es un estado natural de conciencia modificado en que se fija la concentración, es algo que hacemos a diario sin darnos cuenta, cuando estamos relajados y muy concentrados al punto de que los estímulos externos no nos distraen. En ese momento estamos en una hipnosis ligera, por ejemplo, cuando estamos absortos en un buen libro. Por tal motivo la hipnosis es naturalística por esencia. Toda hipnosis es autohipnosis, el paciente es quien domina el proceso y el terapeuta opera de guía en base al encuadre terapéutico. Uno de los objetivos de la hipnosis es acceder al material inconciente que subyace a la cantidad de estímulos exteriores, sensaciones, percepción y atención del estado conciente. Son los momentos de creatividad y de intuición cuando los procesos inconcientes pasan al plano de la conciencia. Cuando estamos en estado hipnótico no perdemos conciencia de lo que pasa a nuestro alrededor, ni de las coordenadas espaciotemporales en las que nos encontramos, sino que se produce un contacto profundo con el inconciente, por lo cual nuestro aparato psíquico puede comentar y escapar a la censura del preconciente.  Milton Erickson (1901-1980) revoluciona el campo de la hipnosis, su obra fue tan trascendental que la hipnosis que se practica hoy es mayormente ericksoniana. Practicó para sí mismo las técnicas de autohipnosis y realizó técnicas hipnóticas con fines terapéuticos sobre sus pacientes y sobre sí.  La hipnosis ericksoniana se basa en los estados de relajación más o menos profundos y en la participación activa del paciente. El terapeuta guía al paciente quien accede a su inconciente para hallar solución a sus problemas. Se utiliza en Medicina y en Psicoterapia, es eficaz para tratar el estrés, dependencias y adicciones, ansiedad, fobias, ataques de pánico, bloqueos sexuales, etc..En general todas las personas pueden ser hipnotizadas, exceptuando casos severos de psicosis y cuadros psiquiátricos graves, en donde la persona tiene dificultades debido a la disociación de su aparato psíquico.  El enfoque ericksoniano se inclina por un modelo directivo que promueve la no directividad, por lo que esta terapia respeta la integridad y la libertad del paciente.  Cómo nos beneficiamos con la hipnosis desde el aspecto neuropsicológico? Las técnicas de hipnosis y autohipnosis trabajan en las áreas atencionales y programan el cerebro para alternar las sinapsis que producen daños. Son capaces de interferir en la neuroplasticidad de pacientes con enfermedades crónicas, promoviendo los mecanismos neurofisiológicos de la neuroplasticidad y de la atención. Por ejemplo en la fibromialgia, en el dolor crónico y en trastornos de ansiedad, con la autohipnosis se amplían las acciones sobre las sinapsis.   El mecanismo de atención es indispensable para la neuroplasticidad. La atención focalizada deja entrar informaciones neuronales. Los estímulos que se producen mediante la autohipnosis activan áreas sensoriales ya que las experiencias relacionadas a la atención llevan a cambios que se producen en el sistema límbico, cortex prefrontal, núcleos basales y en las estructuras amigdalinas, que se activan a diario para lograr una neuroplasticidad beneficiosa. Con esta técnica también aumenta la actividad de las redes de atención de los lóbulos frontales anteriores, promoviendo una mejor capacidad de concentración y un mejoramiento en la atención sostenida. El córtex cingulado anterior está implicado y su activación mediante las técnicas hipnóticas así como por la meditación, fomenta la sensación de bienestar y seguridad. La práctica de la autohipnosis y de la hipnosis guiada aceleran por supuesto las técnicas de meditación, logrando en menor tiempo la entrada en los estados profundos y con menor esfuerzo cognitivo.   Este estado tan natural de la hipnosis, lo experimentamos también en ese estado que se encuentra entre la vigilia y el sueño, el estado hipnagógico, y es un estado enormemente creativo, en el que la mente está volcada hacia nuestro interior. Se considera este estado hipnagógico como un estado de genialidad, y en el cual podemos aprovechar todos nuestros recursos sin las limitaciones que nos imponemos normalmente. Por este motivo en la hipnosis la guía del terapeuta ayuda al paciente a llegar a estados profundos, con le fin de acceder al material inconciente. No existe peligro de que la persona quede en ese estado ya que activamente puede salir cuando lo desee, el paciente no pierde nunca el control, se mantiene en una posición activa y observadora, por eso es que puede responder a las preguntas del terapeuta.  Dice Brian Weiss que la hipnosis coloca al paciente en un estado de gran potencial curativo al permitir traspasar las barreras de la conciencia. Como el inconciente no está limitado por la barrera de la lógica, del espacio y del tiempo, el paciente puede recurrir a las áreas de almacenamiento de la memoria inaccesibles a la conciencia, así como a lo inconciente reprimido por el paciente.   Cuando el paciente sale de la hipnosis, se integra el material que se ha producido en la sesión, abarcando sentimientos, información y percepciones, con la problemática actual o la situación que el paciente ha llevado a la consulta. 

Por Lic. Adriana Adamezak

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