viernes, 3 de agosto de 2012

“La ley del silencio” Un caso de “abuso sexual”- Lic. Ana Schock (Fundacion Parejas y Familias)


Desde nuestra Modelización proponemos abordar el tema de la violencia desde el paradigma de la complejidad. Nuestras posibilidades de creatividad se amplían y nos volvemos realmente artesanos, cuando logramos integrar una mirada causal lineal con una epistemología circular. Cuando podemos deshacernos de un esquema rígido y paralizante que solo busca culpables e inocentes, para adentrarnos en el misterio de lo humano desde lo interaccional… esa ida y vuelta en las relaciones que nos permite desplegar nuestras pasiones, incluida toda la miseria y la mezquindad que también nos consituyen.
Cuando les preguntamos a los protagonistas “qué pasó antes que se produjera el acto violento” no buscamos culpables sino que intentamos comprender y hacérselo saber a ellos, qué de cada uno y su historia se dispara en la relación con el otro y culmina en agresiones verbales y físicas.
En las parejas, su andar acompasado es una danza compleja producto de los pasos aprendidos mucho antes de encontrarse. Sin embargo, cuando se trata de situaciones de abuso sexual e incesto, nuestra mirada cambia… Solo hay víctimas y victimarios. Son hechos aberrantes donde la violencia es unidireccional.
Qué responsabilidad podría caberle a una criatura que es agredida sexualmente por un adulto…? Quién les devuelve a estos niños la posibilidad de descubrir la sexualidad de manera progresiva?... Quién les reintegra la pureza y la integridad robada?
No obstante la mirada circular nos permite comprender la dinámica familiar con el objetivo de perturbar sus estructuras, estimulando sus potenciales y sus posibilidades de cambio.
La tarea es difícil, especialmente en los casos de abuso intrafamiliares. Estas familias están separadas del mundo externo y es este aislamiento el que permite las transgresiones.
A los terapeutas se nos hace muy engorroso traspasar esa puerta.
El trabajo con las víctimas es muy doloroso y para poder acompañar a los perpetradores en el camino de la reparación debemos ampliar nuestra capacidad de empatía.
Está en nosotros la posibilidad o no de aceptar que además de abusadores son personas y merecen compasión y atención.
Estamos precisando una cultura que respete tanto a las víctimas como a los victimarios.


Motivo de consulta

Malena tiene 7 años y concurre al segundo grado de la escuela de hermanas de una pequeña ciudad de la provincia de Bs. As.
La Madre Superiora, una encantadora mujer italiana de unos 70 años que dedicó su vida a la atención de niños maltratados, me pide una consulta.
“Ana… esta criatura me preocupa… tiene todas las características de una niña abusada sexualmente”.
Malena ha disminuido su rendimiento escolar. Su hiperactividad en la clase le impide prestar atención y concentrarse en la tarea.
Ha perdido el interés y la curiosidad habitual en ella. Se repliega, se bloquea, se aísla.
Tiene actitudes de sometimiento en demasía que alterna con reacciones violentas, insolentes y hasta procaces.
Pide reiteradamente permiso para ir al baño y regresa como avergonzada… como si hubiera hecho algo malo.
Tiene terrores nocturnos y a veces se orina en la cama.


Historia Familiar
Los padres de Malena se separaron después de su nacimiento.
La madre y sus tres hijos: Roberto de 12 años, Pablo de 9 años y Malena de 7 años convivieron solos hasta hace 3 años, momento en que la madre vuelve a formar pareja. Al poco tiempo nace Carla que hoy tiene 2 años.
“Gracias a Pedro” viven en una casa muy confortables y ya no pasan necesidades pero… ahora Pedro es “el patrón”!!!
El poema de Vania de Lara Crelier describe la relación entre Juana y Pedro.

Ana está casada con Paulo
Que grita
Que impone
Como un dueño
Aun sin serlo

Ana tiene miedo… y rabia
Se aleja
No llega
No habla
No abre

Tiene miedo de decir
Habla por metáforas
O ni habla
O ni piensa

Paulo no entiende
Porque Ana se aleja
El la ama
El la quiere
El la desea

Ana está casada con Paulo
Que grita
Que impone
Como un dueño
Aun sin serlo


Mi encuentro con Malena

Malena es una nena hermosa, vital, inteligente y muy atractiva.
Me sorprende la rapidez que tiene para concentrarse conmigo: me abraza, me dice: “Qué buena que sos!” y cuando se despide me susurra al oído “Te requiero!!!”.
Me resulta significativo su andar, tiene 7 años y balancea su cuerpo como una adolescente desenfrenada, insinuando y seduciendo al caminar.
Me invita a jugar: “Vos sos la mamá y yo tu hija”. Ella es la guionista y directora de escena. Yo soy la actriz dispuesta a jugar “su juego”.


El juego.

Malena me ordena que haga una lista con todas las cosas que hacen falta para el almuerzo. Ella va a salir de compras. Cuando vuelve de hacer los mandados me da el vuelto del dinero y me pregunta si puede gastarlo en golosinas. Yo debo decir que si.
Parte con unas moneditas, se para frente al quiosco de la esquina de su casa, compra un chupetín y el quiosquero la invita a pasar. La convida con caramelos, ella los saborea, cierra los ojos lentamente va cayendo al suelo hasta que pierde totalmente la conciencia. Yo preocupada por su demora, debo salir a buscarla.
El juego se reitera semana tras semana pero yo no debo preguntar qué pasó.
Hasta que un día me pide que la levante en brazos y la acueste en el diván.
Me sorprende la levedad de su cuerpo y la alteración de su estado de conciencia.
Como en estado de “trance” comienza a hablar y yo la acompaño sin preguntar ni hacer comentarios. Me limito a repetir lo que ella va diciendo para no interferir en su relato.
Malena: “El quiosquero me da la golosina, se acuesta al lado mío y me pasa un cuchillito por la colita de adelante.
Un cuchillito… repito yo.
Malena: Si… pero no de los que se cortan…
No corta… digo yo.
Malena: no… me gusta… pero… está mal!
Te gusta pero está mal… repito yo.
Malena: si… es como robar…
Como robar… digo yo.
Malena: si… a mi mamá…
De repente la pregunta inconveniente se me escapa de la boca…
Cómo se llama el quiosquero Malena?
Malena permanece en silencio, abre lentamente los ojos y me dice…
“Te lo creíste?... es un juego!!!... de esto no tenemos que hablar más!!!”.
A partir de ahí cambia el juego. Ahora ella es la maestra y yo su alumna.
Me da órdenes, me reta, me maltrata.
Porque Malena? Pregunto yo.
Porque sos una nena que hace cosas muy feas!!!... dice ella.
Qué cosas feas hago yo para que vos me trates así?... pregunto yo.
Vos lo sabés muy bien!!!… ya te diste cuenta de lo que hago yo!!!... pero no lo tenés que contar!... dice Malena con un tono de complicidad.


La citación de la madre y su pareja

Madre: “Mi marido no quiere venir y tampoco quiere que Malena siga viniendo”
Le comento que las sospechas de la Madre superiora parecen confirmarse: “Me temo que Malena ha sido abusada sexualmente”. Juana parece no sorprenderse. La siento fría, distante, incapaz de conmoverse. Indago cuidadosamente su historia: ella fue abusada por su padre! Allí se quiebra y empiezo a encontrarme con otra mujer.
Sufrida, gastada, sin salida.
La dependencia económica con respecto a su cónyuge impide la emergencia del más mínimo cuestionamiento. Ella quiere preservar la estabilidad aparente de la familia.
Indago la relación de Malena con su papá, su padrastro y sus hermanos. Al padre casi no lo ve pero esas ocasiones Malena le cuenta que andan a caballo y que el papá le hace cosquillas en los pies.
Con el padrastro tiene una buena relación. Duermen juntos la siesta en la cama matrimonial mientras la mamá limpia la cocina, lava la ropa y plancha antes de volver a su trabajo.
Quién es el quiosquero?... quisiera preguntar pero… no me animo porque temo que con la madre también se termine el juego.
Como al pasar me cuenta que le llamó la atención encontrar a Malena encerrada en su cuarto con Carla… “estaba acostada sobre su hermana… la estaba aplastando!”.
Yo le ofrezco ayudarla y ella promete volver… no vinieron más!!!.
A pesar de la influencia de la Madre Superiora la justicia no pudo actuar… no había pruebas!.
A Malena la volví a ver hace dos años, un sábado a la noche en un restaurante donde yo cenaba con amigos. Había pasado 6 años… ya era una adolescente!!!
Allí estaba con su mamá, su padrastro y sus hermanos. No me reconoció, la madre tampoco… o no quisieron reconocerme… o no me vieron… no se!!!
Yo no pude dejar de observarlos mientras comían y se reían… “en familia!!!”
Y me acordé lo que Malena me escribió en un papel antes de partir: “La familia sabe que todos saben”.


La metáfora del quiosquero me permitió inferir el perfil del abusador. No se trataría de un agresor tiránico que utiliza la violencia física sino más bien un seductor que de manera solapada y engañosa, invita a la niña a participar de actividades sexuales.
En el dibujo de la familia Malena relata que el más bueno es el padrastro porque la quiere mucho, le hace regalitos y todos los días le trae golosinas.


La metáfora del desmayo me evocó el “estado de trance” que R. Perrone propone como una constante en las situaciones de abuso sexual. El sostiene que en las situaciones de violencia extrema se produce una alteración de la conciencia. En ese estado las personas pueden afrontar situaciones de riesgo que estando conscientes no lo harían. No se trata de un “estado hipnótico” porque la hipnosis es consensual. En el “estado de trance”, uno de los participantes provoca una modificación de la conciencia con un objetivo no aprobado por la otra persona.

“Se trata de HECHIZO”… dice Perrone… “Es una relación abusiva porque alquien obtiene un beneficio sin contrapartida y utiliza su poder, su saber, su autoridad, su relación es igualitaria…”
…”Se observa una colonización del espíritu de uno por el otro. Se trata de una suerte de invasión de territorio, una negación de la existencia, del deseo, de la alteridad y la extranjerizad de la víctima”.

De este enmarañado vínculo surge el “SECRETO”. Cuando el abusador sabe que está cometiendo una trasgresión se resguarda para no ser descubierto. Convence a su víctima del caos que se produciría si el resto de la familia se enterara.
En el caso de Malena, la vergüenza por “hacer cosas feas”, la culpa por traicionar a la madre y el reconocimiento de sensaciones corporales agradables (me gusta!!! Dice Malena)… crean un clima propicio para mantener el secreto.
En algunos casos se chantajea a los niños con regalos y privilegios. En otros, las amenazas imponen “LA LEY DEL SILENCIO” … la ley del más fuerte!!!.





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