viernes, 17 de agosto de 2012

La progresiva valoración de la Imagen va en detrimento de nuestra Espesura- Dr.Gustavo Dupuy APA


La progresiva valoración de la imagen va en detrimento de nuestra espesura
PODER, LOCURA, CULTURA

 Toda invocación es un reclamo de exclusivo amor y  dilección paterna. GD


Cultura es toda huella que el hombre deja con su intención de modificar la naturaleza.

Los avances tecnológicos de los últimos tiempos son tales que el hombre no puede medir sus consecuencias a largo plazo y ha pasado a alimentar una suerte de sentimiento de omnipotencia y poco respeto aún a los límites del propio cuerpo y su capacidad de pensarse a sí mismo.

Este mundo de ideales cambiantes evoluciona hacia pensamientos cada vez más alejados de la reflexión, cada vez más fundados en la acción directa.

Varios de los fenómenos actuales, pueden verse como expresión de similares circunstancias, la exigencia de ser sin falla, la idea del ganar en todas las áreas de la experiencia humana, la perentoriedad de la satisfacción de todo deseo. La naturalización de la violencia, de la banalidad y de la apetencia desembozada de poder, llevan a la naturalización de toda trasgresión para alcanzar el éxito.
Reclamos que no admiten su postergación, parecidos al lactante frente a la necesidad.

En las publicidades, el tema de la libertad tiene su predicamento pero desde lugares de su restricción "Coca Cola y Seven Up" nos dicen que quienes las eligen, eligen ser libres.
En otras, quienes confiesan que están tristes quedan solos. Una tercera línea es mostrar a quienes piensan antes de elegir un producto.- No pienses, no dudes.

El deseo tiene que ser anulado, ya que su sola mención habla de un estado de anhelo, de vacío por llenar. La obligación para la “criatura” del siglo XXI es vivir en la ilusión de completud o sucumbir.

Los adolescentes, se alcoholizan antes de llegar a bailar, sin que esto responda al deseo de beber ni al gusto por lo que se bebe.
Una vez adentro, marihuana, o drogas de síntesis. El tema es mantener la excitación y conjurar todo asomo de angustia.

En el boliche, luces que arrasan la expresividad de los gestos y volumen ensordecedor que impide la comunicación verbal.
Vení con el cuerpo que tenés y salí con el cuerpo que querés. Promete un instituto de belleza
En el espejo de los años lo que vemos es la epidemia de “terminarse a mano”. Los avances de la técnica quirúrgica son tales que permiten generar la ilusión de que se puede conjurar el paso del tiempo, produciendo las más de las veces caricaturas de ideales estéticos o, rasgos uniformados, similares labios, narices, pechos etc.

El ideal médico del “restitutio ad integrum” se actualiza como emergencia para borrar toda marca inmediatamente.

Pero el paciente está sufriendo YAdémosle medicación, acallemos el síntoma. Ya, Just do it, compre ya, ya, borremos la angustia para no saber de la nuestra. Brutal paradoja de nuestro tiempo castremos para no aceptar la castración. La progresiva valoración de la imagen va en detrimento de nuestra espesura.

Al sumergirnos en la ilusión de la eternidad  tiramos por la borda la belleza de la experiencia.

De la misma manera que la comunicación en tiempo real nos ha permitido ver un descubrimiento trascendente, un nacimiento, el encuentro y la discusión entre personajes a miles de kilómetros y la posibilidad de que alumnos contacten con docentes inalcanzables, también nos ha ido acostumbrando, y esta es una palabra clave, a la violencia  directa y real. En este preciso instante que lo vemos, ocurre, no hay tiempo que lo intermedie, se mete en nuestra casa la guerra del Golfo o la de Irak, o la que siga, la cara de Juan muriendo aplastado o la  Pedro cambiando su abrigo por dos dosis de “paco”. No es la muerte de Romeo y Julieta en el convincente “como sí” del juego teatral. Es la brutalidad en el aquí y ahora. La única manera de tolerarla es disociando la muerte de ese niño caquéctico en el Chaco de nuestro bienestar. Sin advertirlo, quedamos marcados, amenazados por la noticia.

Este observable de la “urgencia” para satisfacer toda demandapara conjurar todo padecer, se enmarca en un mundo en que, se va naturalizando el horror.

Un acostumbramiento mórbido, nos lleva a estar “cargados” bajando así el umbral de reacción ante cualquier daño agregado, permitiendo entender la mayor urgencia con que se vive la necesidad de “cura”- (extractado de art ) del Dr.Gustavo Dupuy medico psicoanalista de la CD de APA

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