viernes, 3 de agosto de 2012

Las heridas que no cierran por Lic. Adriana Schiavo


Cuando era pequeña, tuve una herida en la cabeza que requirió de cinco puntos de sutura. El médico que realizó su trabajo, me explicó cómo funcionaban las heridas y el por qué era necesario coser mi pequeña cabeza, que además del pánico que sentía, sufría de un buen tajo al descubierto.

Con cinco pequeños años, comprendí, muy claramente, que toda herida necesita ser cerrada para curarse, y que la cura demanda un tiempo y una técnica que dependera del grado de la misma.

Muchas veces, no hace falta una costura, pero si, que advenga una cáscara que cierre la herida, y si apuro en sacarla, demora el tiempo de curación, ya que nuevamente otra cáscara aparece,para comunicarme que todavía no estaba listo el proceso.

Una herida en el cuerpo se asemeja a un herida en el alma.Las heridas del alma no tienen marcas visibles ni suturas, pero si conllevan procesos similares a las heridas físicas, como ser su cicatrización y cierre, su tiempo y elaboración.

En psicología, hay algo que se llama : La ley del Cierre y se refiere a la necesidad del psiquismo a concluir cada situación que vivenciamos.

Aquello que no se cierra, tal como una herida en el cuerpo, vuelve a insistir, desde lo Inconsciente, intentando cerrar y comunicar lo no elaborado. Es como si el mensaje nos dijera: Date cuenta que estoy lastimado!!

Pensemos un instante, en situaciones de este tipo: Un enojo que no expresamos, una relación que se termina sin comprender que sucedió, sentimientos que reprimimos por vergüenza y miedo, una situación traumática que marcó nuestra vida de alguna manera, duelos que no atravesamos... la lista es muy larga, pero básicamente las heridas nos hablan de un dolor que no quisimos ver y lo llevamos a cuesta, disfrazado de síntoma para que no se note...

¿Cómo sanar una herida que no es visible, y que muchas veces no somos concientes de su dolor?
El primer paso será aceptar el dolor que esa situación causó en mi vida y ser conciente de mi herida abierta. La sanación puede requerir una acción concreta, que puede ser hablar con la persona que tuvo que ver con esa herida, y otras veces el trabajo puede realizarse de manera interna, abordando el contenido emocional y permitiendo que drene el dolor. Las heridas mas complejas necesitaran mas tiempo de drenaje y cuidado que heridas mas leves, pero todas responden a un mismo proceso, ya que toda herida que no cierra, insiste, buscando su curación.

¿Cómo sabemos que una herida del alma ya esta curada? Cuando la angustia inunda el relato de una situación, se entiende que todavía duele, y todos sabemos que sí duele es porque no hubo cicatrizacion.

Las cicatrices del alma nos permiten elaborar y comprender que el dolor nos lastima, pero no nos mata, nos conectan con lo vulnerable de cada uno y pueden ser, si lo permitimos, un nuevo aprendizaje que nos lleva a ser mas maduros, mas concientes, mas humanos.

Después de aquella herida ,que todavía conservo en mi cabeza, estuve un tiempo guardada, con un poco de miedo a correr y a saltar que era lo que mas me gustaba, pero luego que me sacaron los puntos, de a poco me fui animando y volví a correr y ser la niña que era, porque de todos modos, mas allá de cualquier herida, la única fuerza es la que nos permite volver a empezar, y creo que de eso se trata la vida!!!

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