sábado, 29 de septiembre de 2012

ACERCA DE LA RESILIENCIA- Por Clr. Adriana Szpilberg


Es indiscutible la realidad de que vivimos en un mundo que cada día resulta más adverso, pero también es cierto que no todas las personas salimos debilitadas, inhibidas o quedamos paralizadas frente a distintos hechos traumáticos. Hay quienes pueden hacer frente a las adversidades superándolas y se fortalecen con ellas.
Esta capacidad se conoce como Resiliencia y se la define como “la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas” (Munist y otros 1998)

Hay tantas definiciones sobre resiliencia como distintas corrientes de pensamiento sobre este tema, hay quienes afirman que existen personas resilientes es decir que poseen una capacidad innata de “adaptación positiva” a pesar de las situaciones hostiles y traumáticas que hayan tenido que vivir. Otra corriente afirma que se pueden fomentar y despertar actitudes resilientes en procesos de interacción que comprometan a otros individuos interesados en el mejoramiento de la salud y la calidad de vida. Un trabajo mancomunado con las familias, educadores, instituciones y distintos equipos de salud que estén comprometidos con el desarrollo del ser humano que permita mejorar la calidad de vida de las personas. Desde esta perspectiva ya no se habla entonces de un atributo personal sino de la posibilidad de crear en un proceso actitudes de adaptación resiliente.
En lo que respecta a la consultoría psicológica, específicamente hablando en el área de salud, el proceso de resiliencia debe formar parte de un modelo de promoción y prevención que incluya un abordaje preventivo en violencia de género, enfermedades de transmisión sexual, embarazo en adolescentes, drogadicción, violación, y distintos abusos a los que nos vemos sometidos a diario en distintos contextos.
El propósito es llevar al máximo el potencial del individuo para su desarrollo y bienestar en sectores de riesgo y concientizar a través de la prevención a toda la sociedad.
Aquí es dónde se une el modelo de Resiliencia como proceso con el proceso de Desarrollo Personal que promovemos desde el Counseling, donde debemos focalizarnos, si la persona que nos consulta no presenta factores resilientes, porque están muy inhibidos o fueron deprivados, en la búsqueda de estrategias que hagan emerger en el proceso el potencial resiliente del consultante para que pueda recuperar su autovalía que se vea plasmada en nuevos proyectos vitales. Es importante tener en cuenta que las situaciones adversas son dinámicas, van cambiando en las distintas etapas del desarrollo evolutivo, por lo tanto continuamente se promueven cambios en las conductas resilientes.

Como abordar un proceso resiliente en counseling:
Invitando al consultante a viajar lo mas profundamente que pueda en su interior, en su sí mismo, haciéndose cargo de sus pensamientos pudiendo expresarlos y comenzar a modificar lo que sea posible, lo que obstaculice, lo que ya no tenga sentido seguir sosteniendo.
Fomentando las relaciones vinculares y sociales basadas en una buena comunicación, donde uno pueda decir y ser escuchado y donde pueda escuchar lo que se le dice.
Utilizar la creatividad y la imaginación para sostenernos y permitirnos la salida de situaciones y momentos dolorosos y complicados.
Entendiendo junto a nuestros consultantes que cada día la vida nos permite un nuevo aprendizaje, y que esto nos da la posibilidad de salir de la situación de víctimas y convertirnos en hacedores de nuestra realidad, dándole cada vez mas importancia y relevancia a nuestros logros lo que permite automáticamente debilitar el efecto que las distintas situaciones adversas dejaron en nosotros.
Comprender y vivenciar que somos libres y que esto nos da la posibilidad de elegir cómo y bajo que códigos éticos queremos vivir y disfrutar plenamente la vida.

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