sábado, 29 de septiembre de 2012

Escuela, Docencia y Aprendizaje- Por Marcela Digiglio


Tanto la escuela como el rol docente y del alumno sufren de un abandono que en si mismo habla del despojo del interés fundamental que es la educación a través del aprendizaje articulado en todos sus aspectos, de todas las partes que actúan en un sistema educativo, es decir, docentes, institución y alumnos.

En el caso de Las instituciones, conformando en muchos casos modelos mas parecidos a un ámbito de contención social, es decir llenar un vacío social, en lugar de ser un ámbito de aprendizaje y de construcción permanente, y en otros casos modelos de instituciones privadas mas parecidas a empresas que desarrollan sus negocios a través de una propuesta de “prestación de servicio educativo” a cambio de una paga que lejos están de cumplir un verdadero rol educador.
Las instituciones de modelos estructurales rígidos que no se preocupan por evolucionar y construir, que no se preocupan por la capacitación de sus docentes, que no se adaptan al modo actual de comunicarse y de generar ámbitos mas personalizados de comunicación, están generando el desamparo en Docentes y alumnos. Y el abandono desde la institución generaliza e impacta de un modo mas profundo. Es imposible comunicar para construir desde modelos institucionales desactualizados.

Desde el Docente, y bajo el concepto de Castillo “En el caso de los educadores, uno de los mayores y mas terribles abandonos es perder la posibilidad de crear algo propio, de desarrollar una voz propia”, es el hecho de no lograr su propio estilo, sus propios contenidos, de ser creador de su propia manera de comunicar. Un docente sin su propia impronta en el que y el como comunica, esta generando abandono hacia sus alumnos.

Considero que el abandono en cierta medida surge desde la organización madre del sistema educativo, el Estado las cuales no son ajenas de responsabilidad sobre este sinsentido.
El Estado es a quien le cabe la definición y garantía respecto a como las instituciones deben proceder y participar en el proceso de Educación, desde la capacitación y actualización de los docentes, hasta las propuestas de los programas educativos.

Hoy vemos como alumnos toman colegios, luchan por lo que consideran justo, discuten la curricula, se oponen a la quita de horas, especializaciones, hacen política, se hacen oir. Muchas son las opiniones acerca de esto pero lo cierto es que la escuela también forma ciudadanos, personas pensantes, con criterio, con opinión, con capacidad de discutir ideas sin avasallar o ignorar la opinión del otro y en este ámbito conviven. Por qué el temor entonces de aquellos que se cierran en colocar al alumno en un rol pasivo depositario de la especificidad de la disciplina a enseñar y solo se espera que repita lo mas parecido posible a lo transmitido. No es contradictorio? Estamos formando a los futuros gobernantes, a los futuros conductores de una nación desde el lugar que elijan estar.

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