sábado, 29 de septiembre de 2012

Las EMOCIONES a través de las perspectivas actuales de la Neurociencia Afectiva- Por: Lic. Adriana Adamezak


  A través del sentido común y de la experiencia pensamos que las emociones constituyen la parte intima de nuestra vida mental, sin embargo muchos neurobiólogos y psicólogos han investigado objetivamente su estudio. Las emociones son fenómenos psicológicos complejos que comprenden aspectos conductuales, fisiológicos y cognitivos.
En general los estados emocionales surgen como reacciones a estímulos externos, pero también los estímulos internos como los recuerdos o estados concientes que resultan de una actividad cognitiva pueden provocarlos también.
“La emoción es un proceso, una activación automática, influenciada por nuestro pasado evolutivo y personal en la cual sentimos que algo importante para nuestro bienestar está ocurriendo, por lo que se desatan un conjunto de cambios fisiológicos y comportamentales para lidiar con dicha situación.” Ekman, 1983
 Si pensamos qué son las emociones, seguramente las colocaremos dentro del dominio afectivo y efectivamente, la emoción es un proceso adaptativo que se encuentra en dentro de los afectos, sin confundir a éstos con los episodios emocionales, es decir, no todos los procesos afectivos son emocionales. El rasgo que diferencia la emoción respecto de otros estados afectivos se refiere a su naturaleza episódica. En nuestro cuerpo se produce un cambio visible en su funcionamiento a raíz de un episodio que lo desencadena que puede ser externo (como el comportamiento de otras personas, un cambio en la situación habitual o un encuentro con un nuevo estímulo) o interno (como pensamientos, recuerdos o sensaciones). El episodio emocional tiene una cierta duración y luego decrece su intensidad hasta casi desaparecer.
 También debe aclararse la confusión de tratar emociones y sentimientos como sinónimos. Cuando hablamos de los componentes de la emoción se suele definir como “sentimiento” al componente subjetivo experiencial de la emoción.
 Por su lado, la Nerociencia Afectiva se ha dedicado a estudiar e identificar los sistemas cerebrales de las Emociones. Paul Ekman desde la Neurociencia Afectiva delimita emociones básicas como la alegría, tristeza, sorpresa, miedo, asco e ira, que se asocian a señales faciales comunes a las distintas culturas y razas. Por lo tanto cada emoción básica se asocia a un circuito cerebral determinado. Las neuroimágenes en pacientes lesionados en ciertas áreas infieren que las estructuras cerebrales involucradas en la Emoción son la corteza prefrontal, relacionada con la atención, la regulación de la emoción y las decisiones tomadas emocionalmente; la corteza cingulada anterior, importante para la experiencia emocional conciente; amígdala asociada al miedo; la ínsula al disgusto y el estriado ventral a la ira.
 De esta manera la diferenciación entre procesos cognitivos concientes e inconcientes aplicados a distintos aspectos del funcionamiento emocional resulta de la interacción de diferentes sistemas cerebrales los cuales conjuntamente influyen en la conducta, la respuesta somática y la experiencia subjetiva. Este accionar es coherente con la experiencia cotidiana que tenemos de las emociones, cuando las reacciones afectivas generadas espontáneamente, y sobre las que poseemos escaso control, se unen con nuestra experiencia consciente y sobre nuestros estados internos.
Lo que hemos analizado tiene una gran importancia en el tratamiento psicoterapéutico
de los trastornos emocionales,  como ser por ejemplo la depresión, que será más eficaz cuanto más se desarrollen las investigaciones en el conocimiento de los diferentes mecanismos que los determinan.

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