sábado, 29 de septiembre de 2012

Y otra vez…¡¡¡Volver a empezar!!! Por Clr. Susana Contino


Muchas veces nos encontramos diciendo esta frase,
ante el inicio de algo que nos parece imperioso encarar
“nuevamente.”
¿Es lo mismo “volver a empezar” (o “empezar de
nuevo”) que “saber empezar ? Esta es la cuestión; definitivamente
son actitudes muy distintas y trataremos
de analizar la diferencia. Pensemos las implicancias de
cada una de estas expresiones que son, finalmente, el
reflejo de nuestro modo vital de actuar y desenvolvernos.
Planteo inicialmente estos dos ejes de reflexión:
“Saber empezar” es una habilidad importante para
nuestra calidad de vida que alude a saber estar en el
presente, a disfrutar y dar sentido a lo que hacemos
ahora, a añadir vida a nuestros años.
“Volver a empezar” expresa una cierta incapacidad
para vivir en el presente, porque “volver” es “regresar a
un lugar conocido” que remite a seguir en el pasado, a
soportar las mismas cosas de siempre, a añadir años a
una no-vida sin sentido.
Desarrollando más estos conceptos, podemos afirmar
que Saber empezar es tener intención de hacer lo
que hacemos ahora, es asumir la responsabilidad de hacerlo
porque satisface algunas de nuestras necesidades
actuales como seres humanos, ya sean físicas, mentales,
sociales o transcendentes.
Volver a empezar es reiterar, es copiar-nos, es no
tener intención sino inercia, es simplemente seguir repitiendo
las mismas rutinas impuestas por los roles
aprendidos en el pasado, en función de lo que los
otros nos dijeron que eran nuestras necesidades y
que ahora asumimos como obligaciones, gracias a
una voluntad que empleamos para hacer lo que no
queremos.
Saber empezar es tener nuestra atención y la de
todos nuestros sentidos en lo que hacemos en el presente,
ya que vivir como ser humano exige estar en
alerta para protegernos de lo que nos daña y para
aprovechar cualquier oportunidad de desarrollo personal.
Volver a empezar es seguir con la atención
puesta en fantasías, ilusiones e irrealidades que nos
hacen estar siempre en alerta y a la defensiva, dando
más importancia a los contenidos fosilizados de nuestra
mente y memoria que a lo que realmente experimentamos.
Saber empezar es ser congruentes, es pensar
y hacer lo que hacemos en armonía con lo que
sentimos, utilizando nuestros afectos y nuestras
emociones como el motor que nos orienta y nos
motiva a invertir nuestra energía en crear contextos
adecuados para mejorar continuamente. Volver
a empezar es seguir repitiendo las mismas
emociones aprendidas en la infancia o en el pasado,
sin poder salirnos de los mismos círculos viciosos
de relaciones manipuladoras y conductas
no productivas.
Saber empezar es tener confianza en que podemos
lograr lo que nos proponemos, si son metas realistas,
porque somos capaces de mantener la disciplina
y constancia que necesitan los proyectos en los que nos
implicamos. Volver a empezar es seguir esperando inútilmente
(y cómodamente…) que se cumplan en el futuro
las expectativas que nunca se han cumplido en el
pasado, porque utilizamos el pasado y el futuro como
una forma de no vivir en el presente, que es la única dimensión
donde podemos responsabilizarnos de nuestros
recuerdos y proyectos.
Concluyendo: decimos que “sabemos empezar”
cuando desarrollamos la habilidad de actualizar adecuada
y eficazmente nuestra energía, con la potencia
de estar en contacto con la realidad de nuestra experiencia.
“Volvemos a empezar”, una y otra vez, al seguir
viviendo y replicando esa carpeta mental de asuntos
pendientes del pasado, que nos impide vivir en el presente
por el efecto repetición (siempre más de lo
mismo).

“ E L AMOR” Un conflictivo tema de actualidad- Por: Lda. Beatriz Sobrado


En estos “tiempos postmodernos”, parecería que algo se ha
adueñado de los sujetos: los vínculos que enlazaban el sujeto al
otro, se han disuelto. El deseo ha sido reemplazado por un ilusorio
anhelo, y como tal, queda en un lugar puramente fantaseado y
casi irrealizable. Esto produce una sensación de vacío, que cada
uno intenta llenar. Es muy común que se intente llenar con el consumo
de diversos objetos. Me atrevería a decir que estos objetos
también son ilusorios pues portan la idea de dar al sujeto que los
consume la ilusión de “ser alguien”, de “sentirse pleno”, “completo”.
Hay diferentes tipos de amor: Está el amor entre padres e
hijos, el amor entre hermanos, entre amigos y al fin, el amor en la
pareja, este último se complica porque entra en juego el erotismo
y cierto engaño que es la ilusión de “hacer de dos uno” o cierta
ilusión de que “se posee al otro”. No obstante, estos diferentes
tipos de amor tienen un común denominador: todos deberían contemplar
“las diferencias”, “aceptarlas”, y hasta “amarlas”. Esto es
lo que generalmente no ocurre y el efecto es un amor simbiótico,
sufriente y angustiante en muchos aspectos.
Los vínculos son cada vez más frágiles. La cultura electrónica
contribuye en gran medida. Cada uno puede desconectarse antes
de que la relación se torne insoportable. Se sustrae el cuerpo, estableciéndose
una “relación virtual”, que permite evitar plantearse
por ejemplo, lo problemático de la relación entre los sexos. La
contradicción consiste en una “desesperación por relacionarse”
pero a su vez un “gran temor a estar relacionados”.
En definitiva, ¿de qué se trata el amor?, ¿de qué se trata el
sexo? Tal vez habría que comenzar a plantearse la posibilidad de
un nuevo amor, saludable y enriquecedor, diferente al que estamos
acostumbrados. Un amor, diferente al que de una manera
“virtual”, se nos impone en la actualidad. Un nuevo amor sin pérdida
de libertad y sin frustraciones.
Muchas son las preguntas que se plantean a partir de estas
reflexiones. Es necesario tomar conciencia de lo que está ocurriendo;
preguntarse qué tipo de amor busca cada uno. Preguntarse
si desea estar en pareja, si desea estar solo, y de qué
forma. Es importante dejar de soslayar el tema y comenzar a buscar
las propias respuestas y experimentar lo que puede comenzar
a ocurrir a partir de allí.
Descubrir el deseo de cada uno, facilitaría la convivencia y nos
permitiría una mejor calidad de vida.

"LOS CELOS HACEN SOMBRA"- Por: Noemi Huizzi y Ana Maria Visco


Generalmente soñamos en ser exclusivos, deseamos ser el centro de atención de la persona que amamos, pero esto es imposible de lograr.

Los celos empiezan con uno mismo.  Ese organismo viviente se da cuenta que tiene una madre que le da todo, que esa persona es toda para él, pero que no está sola, el no es exclusivo, tiene un marido, tiene hijos, tiene una vida propia  y entonces él se pregunta y ahora cómo hago para seguir siendo el único, y es a partir de ahí, que el resto de nuestra vida, siempre nos vamos a preguntar eso, pero como eso no es posible, hay gente que no lo puede tolerar.

Cuando las personas son celosas, sufren cuando aparece un tercero, se sientan inseguros, tienen terror a la pérdida de la persona amada, y es por eso, que no permiten que el otro dedique su tiempo relacionándose con  amigos, con sus padres, con su vocación o simplemente con pasear al perro o que dedique su tiempo en la computadora.

Todo esto al celoso lo angustia,  lo hace sufrir y lo hace pensar que no son tomados como totalidad, no quieren ser compartidos, quieren ser únicos en la vida de la otra persona,  tienen temor por la pérdida del compañero.

Entonces la otra persona tendría que abandonar totalmente la vida que tenía siendo soltero, por lo tanto se sentiría asfixiada.

Lo que tenemos que darnos cuenta es que "amar" significa entre otras cosas, creer, valorar, tener confianza y admirar al ser amado y no ser inseguros.

Cuando los celos son enfermizos, la persona más que brindar, exige todo para si y las señales de alerta hay que empezarla a detectarlas a tiempo cuando empiezan a controlar en forma excesiva al otro, como por ej. vestimenta, correo electrónicos, salidas, etc.

Los celos no corresponden a situaciones reales, son construcciones imaginarias sobre lo que el otro hace. Se busca siempre indicios de infidelidad, nunca le conforma ninguna respuesta, porque siempre va a creer sus propias sospechas.

Por eso es fundamental, que la persona celosa, "reconozca" que es celosa, fortalecer su autoestima, trabajar sobre sus inseguridades, a qué tiene miedo, qué cree no poder hacer si está sola/o.

El problema de los celos, como ya lo mencionáramos antes, tiene que ver con la inseguridad básica, la persona cuando era pequeña, tuvo una pérdida, que le genera un conflicto cuando aparece el amor.

El amor es el disparador de ese conflicto, porque vuelve a través de la memoria emocional a vivir una regresión y se encuentra a ese mismo punto y siente miedo, temor o pánico de que vuelva a repetirse esa vivencia tan traumática y no puede manejar esa problemática emocional y finalmente es víctima de ser una persona absorbente, posesiva, celosa.

Para resolverlo hay que profundizar el problema, donde ahí afloran los fantasmas del pasado, la cura es de adentro hacia afuera.

Hay que dejar de controlar para poder atraer, no se tiene  que asfixiar a la pareja. "Cuando dejamos de controlar al otro, ya no seremos controlados" y pensar que el amor verdadero, no va de la mano de los celos, éstos no representan el gran amor por el otro, sino la falta de amor por uno mismo.

ACERCA DE LA RESILIENCIA- Por Clr. Adriana Szpilberg


Es indiscutible la realidad de que vivimos en un mundo que cada día resulta más adverso, pero también es cierto que no todas las personas salimos debilitadas, inhibidas o quedamos paralizadas frente a distintos hechos traumáticos. Hay quienes pueden hacer frente a las adversidades superándolas y se fortalecen con ellas.
Esta capacidad se conoce como Resiliencia y se la define como “la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas” (Munist y otros 1998)

Hay tantas definiciones sobre resiliencia como distintas corrientes de pensamiento sobre este tema, hay quienes afirman que existen personas resilientes es decir que poseen una capacidad innata de “adaptación positiva” a pesar de las situaciones hostiles y traumáticas que hayan tenido que vivir. Otra corriente afirma que se pueden fomentar y despertar actitudes resilientes en procesos de interacción que comprometan a otros individuos interesados en el mejoramiento de la salud y la calidad de vida. Un trabajo mancomunado con las familias, educadores, instituciones y distintos equipos de salud que estén comprometidos con el desarrollo del ser humano que permita mejorar la calidad de vida de las personas. Desde esta perspectiva ya no se habla entonces de un atributo personal sino de la posibilidad de crear en un proceso actitudes de adaptación resiliente.
En lo que respecta a la consultoría psicológica, específicamente hablando en el área de salud, el proceso de resiliencia debe formar parte de un modelo de promoción y prevención que incluya un abordaje preventivo en violencia de género, enfermedades de transmisión sexual, embarazo en adolescentes, drogadicción, violación, y distintos abusos a los que nos vemos sometidos a diario en distintos contextos.
El propósito es llevar al máximo el potencial del individuo para su desarrollo y bienestar en sectores de riesgo y concientizar a través de la prevención a toda la sociedad.
Aquí es dónde se une el modelo de Resiliencia como proceso con el proceso de Desarrollo Personal que promovemos desde el Counseling, donde debemos focalizarnos, si la persona que nos consulta no presenta factores resilientes, porque están muy inhibidos o fueron deprivados, en la búsqueda de estrategias que hagan emerger en el proceso el potencial resiliente del consultante para que pueda recuperar su autovalía que se vea plasmada en nuevos proyectos vitales. Es importante tener en cuenta que las situaciones adversas son dinámicas, van cambiando en las distintas etapas del desarrollo evolutivo, por lo tanto continuamente se promueven cambios en las conductas resilientes.

Como abordar un proceso resiliente en counseling:
Invitando al consultante a viajar lo mas profundamente que pueda en su interior, en su sí mismo, haciéndose cargo de sus pensamientos pudiendo expresarlos y comenzar a modificar lo que sea posible, lo que obstaculice, lo que ya no tenga sentido seguir sosteniendo.
Fomentando las relaciones vinculares y sociales basadas en una buena comunicación, donde uno pueda decir y ser escuchado y donde pueda escuchar lo que se le dice.
Utilizar la creatividad y la imaginación para sostenernos y permitirnos la salida de situaciones y momentos dolorosos y complicados.
Entendiendo junto a nuestros consultantes que cada día la vida nos permite un nuevo aprendizaje, y que esto nos da la posibilidad de salir de la situación de víctimas y convertirnos en hacedores de nuestra realidad, dándole cada vez mas importancia y relevancia a nuestros logros lo que permite automáticamente debilitar el efecto que las distintas situaciones adversas dejaron en nosotros.
Comprender y vivenciar que somos libres y que esto nos da la posibilidad de elegir cómo y bajo que códigos éticos queremos vivir y disfrutar plenamente la vida.

Y cómo terminó la historia de amor- Por Lic. Martin Smud


La historia entre Silvina y Marcelo siguió algunos años, fueron famosos en el hospital, fueron famosas sus peleas. Aunque pareciera increíble para muchos se peleaban por una visión distinta acerca de, entre otras cosas, la cuestión de la parapsicología.
__De una fórmula química se espera que tenga determinados resultados. Más allá de quién sea el que tome la pastilla. No puede haber pastillas uno por uno.
__Eso es un despropósito ¡las pastillas se metabolizan en un estómago que pertenece a un sujeto!
Y de esas peleas aparentemente anodinas y poco trascendentes, siempre terminaban hablando de ellos y de que algo no terminaba de funcionar entre ellos.
Y lo que no terminaba de funcionar era lo sexual, aunque él tomara esas pastillas para las disfunciones eréctiles, aunque hubiera aprendido a usarla media hora antes del horario que suponía irían a estar juntos, muchas veces no había caso.
Silvina no quería saber nada de esas pastillas, para ella era el ejemplo de que el fármaco dependía de quién las tomara, más que de su inalterable fórmula química y que el problema de Marcelo era un problema psicológico que él se empecinaba en no tratar.
Silvina, cuando estaban en el instante sexual, nunca sabía cuánto era parte de su deseo y cuánto era parte de la medicación, eso le hacía sentirse insegura y con bronca contra esas pequeñas pastillitas rojas que le llenaban de sangre la verga y lo llevaban a perseguirla por toda la casa pidiéndole por favor, que ahora, que dale, que tenía que, y miles y miles de súplicas y después amenazas y hasta que conseguía lo que no había más remedio que hacer.
¿Cómo habían llegado a eso? ¿Es que a ella había algo que también la perjudicaba para entregarse totalmente a ese goce pegajoso y persecutorio que él le proponía?
Silvina le decía despertando la bronca de Marcelo:
__Hay que tener estómago para bancar estar con vos.
Y no lo decía solamente por su verga hirsuta tratando de perseguirla por entre las cortinas, sábanas y manteles del departamento de dos ambientes de Almagro sino por su creencia en esas pastillitas. ¿Quién le había dado permiso para tomar en sus manos a esas pastillas tan pequeñas como poderosas, tan eficaces como malditas, tan indomables como sin horizonte?
Y si tuviera un hijo con este hombre sería gracias a esa medicación, ella ¡justo ella que tanto bregaba contra las ansias arrasadoras de la industria farmacológica mundial .¿No sería, en realidad, que no se bancaba a ese hombre tan enamorado de la televisión y de ver culos en la pantalla chica?
¿Es que no estaba agrandando ella su asco frente a un hombre que le había declarado su amor y que, de ese amor, que no tenía ninguna medicación atrás no podía dudar, no debía dudar?

-1-

La utopía de la ciencia está basada en que, más allá de que se meta en zonas turbulentas, tiene una apetencia: la de hacer el bien. Cuando se estudia en la escuela que la ciencia vino al lugar de la religión como uno de los tópicos que permitían pensar la entronización del tiempo de la Modernidad, tenían razón. Era un punto que, más allá de su claridad pedagógica, estaba en lo cierto.
__El otro día leí que se están vacunando a mujeres contra el cáncer de mama aún antes de nacer __ decía Silvina. __Cuando alguien quiere el “bien del otro” no se detiene demasiado a pensar de qué tipo de bien se trata, no llega a diferenciar entre síntomas, disfunciones, sistemas patológicos. Se trata de prevenir, de inmunizar, de tener al alcance la solución.
__Tu sensibilidad es peculiar, no me bancas pero no lo decís y te terminás tirando a la cama.
En eso, él tenía razón, lo que no entendía era porque lo hacía, era como si se quedase esperando a que algo en su pareja cambiara. En realidad, ella sabía que no se trataba de que tuviera que tener estómago para bancarlo, para lo que había que tener estómago era para cortarla y aceptar que todavía no había nadie con quien poder tener un hijo. ¿Sería posible que la manera de pensar la psicofarmacología los hubiera separado? Los dos pensaban que era ridículo pero siempre volvían con el mismo tema.
__La ciencia se metaboliza en las fórmulas químicas __decía Marcelo y lo que no se ajusta a ello sellama “territorio idiosincrásico”.
__Una extravagante manera de decir que si no ocurre lo esperado se trata de un efecto indeseado debido a la peculiar sensibilidad de un individuo.
__Si a cada uno le pasara lo que le pasara, no habría ciencia alguna, y nadie podría tomar nada porque sus efectos no tendrían ninguna garantía.
__Si esa parte la comprendo, no soy mogólica, pero de ahí a que le moleste que cada uno sea distinto al otro, es otra cosa. Es como decir que a vos te molesta que yo sea distinta a vos.
__Si creo que sería mejor si fueras un poco más parecida.
__Sería mejor si fuéramos iguales, así no te molestarías tanto conmigo.
Marcelo se quedó pensando, podía ser que ellos fueran demasiado distintos.
__Es lo mismo, sería mucho mejor si fuéramos todos iguales para que los fármacos pudieran trabajar sin molestias indeseadas. Claro mejor no tener estómagos, ni riñones, ni intestino y mucho menos inteligencia. Siempre volvés a la importancia de la estadística, de las putas medidas de tendencia central… Si pensás que conviene que seamos todos iguales, porque no te clonás y me dejás de joder.

A Marcelo no le pareció mala la idea, estaría bueno, clonarse a sí mismo pero en el otro sexo, así no sería el mismo pero sería el mismo, en realidad, estaba pensando cómo hacerle doler a Silvina, que estaba tan mal con él.
__Por lo menos la ciencia tiene esa utopía, ¿qué utopía tenés vos y tu maldita salud mental? Acaso vos no sufrís porque quisieras ya tener una hija parecida a vos, como si fuera un mapa calcado de tu misma cara.
Después que lo dijo se dio cuenta, Marcelo, que eso justamente no lo tendría que haber dicho. Ahora todo el fin de semana largo, ella se tiraría a la cama, y él tendría ganas de salir corriendo.

Las EMOCIONES a través de las perspectivas actuales de la Neurociencia Afectiva- Por: Lic. Adriana Adamezak


  A través del sentido común y de la experiencia pensamos que las emociones constituyen la parte intima de nuestra vida mental, sin embargo muchos neurobiólogos y psicólogos han investigado objetivamente su estudio. Las emociones son fenómenos psicológicos complejos que comprenden aspectos conductuales, fisiológicos y cognitivos.
En general los estados emocionales surgen como reacciones a estímulos externos, pero también los estímulos internos como los recuerdos o estados concientes que resultan de una actividad cognitiva pueden provocarlos también.
“La emoción es un proceso, una activación automática, influenciada por nuestro pasado evolutivo y personal en la cual sentimos que algo importante para nuestro bienestar está ocurriendo, por lo que se desatan un conjunto de cambios fisiológicos y comportamentales para lidiar con dicha situación.” Ekman, 1983
 Si pensamos qué son las emociones, seguramente las colocaremos dentro del dominio afectivo y efectivamente, la emoción es un proceso adaptativo que se encuentra en dentro de los afectos, sin confundir a éstos con los episodios emocionales, es decir, no todos los procesos afectivos son emocionales. El rasgo que diferencia la emoción respecto de otros estados afectivos se refiere a su naturaleza episódica. En nuestro cuerpo se produce un cambio visible en su funcionamiento a raíz de un episodio que lo desencadena que puede ser externo (como el comportamiento de otras personas, un cambio en la situación habitual o un encuentro con un nuevo estímulo) o interno (como pensamientos, recuerdos o sensaciones). El episodio emocional tiene una cierta duración y luego decrece su intensidad hasta casi desaparecer.
 También debe aclararse la confusión de tratar emociones y sentimientos como sinónimos. Cuando hablamos de los componentes de la emoción se suele definir como “sentimiento” al componente subjetivo experiencial de la emoción.
 Por su lado, la Nerociencia Afectiva se ha dedicado a estudiar e identificar los sistemas cerebrales de las Emociones. Paul Ekman desde la Neurociencia Afectiva delimita emociones básicas como la alegría, tristeza, sorpresa, miedo, asco e ira, que se asocian a señales faciales comunes a las distintas culturas y razas. Por lo tanto cada emoción básica se asocia a un circuito cerebral determinado. Las neuroimágenes en pacientes lesionados en ciertas áreas infieren que las estructuras cerebrales involucradas en la Emoción son la corteza prefrontal, relacionada con la atención, la regulación de la emoción y las decisiones tomadas emocionalmente; la corteza cingulada anterior, importante para la experiencia emocional conciente; amígdala asociada al miedo; la ínsula al disgusto y el estriado ventral a la ira.
 De esta manera la diferenciación entre procesos cognitivos concientes e inconcientes aplicados a distintos aspectos del funcionamiento emocional resulta de la interacción de diferentes sistemas cerebrales los cuales conjuntamente influyen en la conducta, la respuesta somática y la experiencia subjetiva. Este accionar es coherente con la experiencia cotidiana que tenemos de las emociones, cuando las reacciones afectivas generadas espontáneamente, y sobre las que poseemos escaso control, se unen con nuestra experiencia consciente y sobre nuestros estados internos.
Lo que hemos analizado tiene una gran importancia en el tratamiento psicoterapéutico
de los trastornos emocionales,  como ser por ejemplo la depresión, que será más eficaz cuanto más se desarrollen las investigaciones en el conocimiento de los diferentes mecanismos que los determinan.

LOS ÓRDENES DEL AMOR - CONSTELACIONES FAMILIARES - EL ABRAZO SANADOR- Por: Leticia Cohen


En una constelación aparece muy claramente lo que acontece en una familia. En la primera imagen a la que llamo la imagen del conflicto, se ve cómo se vinculan sus miembros y lo que le está pasando a cada uno. Esto es impactante.
Para las personas que aún no han asistido a un taller de constelaciones, les explico cómo se trabaja en una constelación y cuál es el objetivo de hacerla. Una constelación pone orden en un sistema familiar. Los Órdenes del Amor, que son la base teórica de esta modalidad terapéutica, manifiestan que primero es el orden y después el amor. Cuando hay desorden en un sistema familiar, el amor se bloquea y es ciego, cuando se pone orden el amor se libera y es lúcido. Y, se preguntarán: ¿qué es desorden en un sistema?, pues desorden es cuando los integrantes de una familia no respetan las jerarquías, el orden de llegada a la familia, el intercambio entre el dar y el recibir, cuando se excluye (se mira mal, se echa, se desprecia) a algún miembro del sistema. Por ejemplo, cuando una persona dice “no tengo padre” o “mi hermano es como si estuviera muerto para mí” o “ese es un loco que todo lo echa a perder” o “mi ex…”etc., está excluyendo y eso es un desorden porque los sistemas no permiten ningún tipo de exclusión.
Cuando los hijos no toman a sus padres con lo bueno y con lo malo y van de crítica en crítica contra ellos, eso es también un desorden. Cuando los hijos ocupan el lugar de padres, lo que generalmente viene de generaciones anteriores en las que se han invertido los protagonismos por cuestiones muy dolorosas y los padres no han podido asumir su función y los hijos sienten que tienen que cuidarlos, eso es también un desorden. Cuando los hermanos no respetan el orden de llegada y no tiene cada uno el lugar que les corresponde, como ser el primero es el primero, el segundo es el segundo y uno menor se arroga el lugar de uno mayor, eso también es un desorden.
Cuando se hace una constelación, en primer lugar aparece cuál es el desorden y luego se va mostrando cómo se va hacia el orden para que el amor, que siempre está, pero que con el desorden se bloquea, vuelva a fluir y lleve a los miembros del sistema a reencontrarse en lo amoroso.
Brevemente les comento una constelación. Aparece un sistema totalmente desconectado, cada uno mira hacia un lado distinto, están muy distanciados espacialmente, sin contacto ni físico ni desde la mirada.
Cada representante va siguiendo su impulso corporal y se va moviendo en el espacio acercándose a otro o dando la espalda, al cabo de un rato les propongo algunos movimientos y frases sanadoras y empiezan a haber conexiones inesperadas lo que va llevando a cada uno a sentirse mejor e integrado hasta fundirse en un abrazo que duró un largo rato. Esta es la imagen sanadora que la persona que consulta se lleva adentro de sí y la que va a operar en la sanación del sistema.
En muchas familias hay esto de la falta de contacto, no saben de caricias ni de abrazos ni de apoyos seguros y cuando esto se logra en una constelación, lo que sucede muchas veces, el consultante siente un renacer al vivenciar este contacto desconocido y tan anhelado.

Los invito a vivir esta experiencia maravillosa y liberadora.